Me complace compartir con vosotros, uno de mis momentos más íntimos, en los que dejo la mente en blanco y me dedico a mí, a mi cuerpo, a sentir la suavidad de la espuma envolviendo cada centímetro de mi piel, y es que un buen baño calentito y relajante, me ayuda a que fluya todo el erotismo y la sensualidad que llevo dentro.


Lo primero es crear ambiente con unas velitas, una vez se enciende la llama no hay vuelta atrás.


Preparada para quitarme el albornoz que ya empieza a molestar, y comprobar la temperatura del agua, hmm...está calentita...


Contemplo como me van rodeando las burbujas, y que mejor comienzo que juguetear con uno de mis jabones preferidos, me encanta el olor a chocolate.


Se apaga la luz, es mi momento...


Solo me apetece cerrar los ojos y disfrutar..., para mí es un placer sentir todo mi cuerpo mojado y caliente mientras me alumbra la cálida luz de las velas.


Me acaricio con dulzura y pasión a la vez, tal y como soy, tal como lo siento.


Ooohh... pasó mi tiempo de relax, pero todavía me quedan ganas de acariciarme.


Ultimo esfuerzo para levantarme y enjuagar el jabón que ha quedado en mi cuerpo.

Y todo lo bueno se acaba, llega la hora de apagar las velas y volver a la realidad...
Sandra.












